14 de Mayo del 2023 – VI Domingo de Pascua


ANTÍFONA DE ENTRADA C/r. Is 48, 20 Con voz de júbilo, anúncienlo; que se oiga. Que llegue a todos los rincones de la tierra: el Señor ha liberado a su pueblo. Aleluya.

Se dice Gloria

ORACIÓN COLECTA  
Dios todopoderoso, concédenos continuar celebrando con incansable amor estos días de tanta alegría en honor del Señor resucitado, y que los miste­ rios que hemos venido conmemorando se manifiesten siempre en nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo…

MONICIÓN

En la lectura de los Hechos de los Apóstoles que escuchamos durante este Tiempo de Pascua, veremos cómo Felipe anuncia el evangelio en Samaría, cumpliendo la misión que encargó Jesús a sus discípulos cuando se despidió de ellos.

PRIMERA LECTURA

Les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo.

Del libro de los Hechos de los Apóstoles: 8, 5 -8 .14-17

En aquellos días, Felipe bajó a la ciudad de Samaría y predicaba allí a Cristo. La multitud escuchaba con atención lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los milagros que hacía y los estaban viendo: de muchos poseí­dos salían los espíritus inmundos, lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados quedaban curados. Esto despertó gran alegría en aquella ciudad.

Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén se enteraron de que Sama­ría había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan. Éstos, al llegar, oraron por los que se habían convertido, para que recibieran el Espíritu Santo, porque aún no lo habían recibido y solamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces Pedro y Juan impusieron las manos sobre ellos, y ellos recibieron el Espíritu Santo.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL Del salmo 65

R. Las obras del Señor son admirables. Aleluya.      
Que aclame al Señor toda la tierra. Celebremos su gloria y su poder, cante­mos un himno de alabanza, digamos al Señor: “Tu obra es admirable”. R. Las obras del Señor son admirables. Aleluya.

Que se postre ante ti la tierra entera y celebre con cánticos tu nombre. Admiremos las obras del Señor, los prodigios que ha hecho por los hombres. R. Las obras del Señor son admirables. Aleluya.

Él transformó el Mar Rojo en tierra firme y los hizo cruzar el Jordán a pie enjuto. Llenémonos por eso de gozo y gratitud: el Señor es eterno y poderoso. R. Las obras del Señor son admirables. Aleluya.

Cuantos temen a Dios, vengan y escuchen, y les diré lo que ha hecho por mí. Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica, ni me retiró su gracia. R. Las obras del Señor son admirables. Aleluya.

MONICIÓN Escuchemos ahora a san Pedro que nos habla de cuál debe ser nuestra actitud para con los no creyentes.

SEGUNDA LECTURA

Murió en su cuerpo y resucitó glorificado.   
De la primera carta del apóstol san Pedro: 3 ,15-18

Hermanos: Veneren en sus corazones a Cristo, el Señor, dispuestos siempre a dar, al que las pidiere, las razones de la esperanza de ustedes. Pero háganlo con sencillez y respeto y estando en paz con su conciencia. Así quedarán avergonzados los que denigran la conducta cristiana de ustedes, pues mejor es padecer haciendo el bien, si tal es la voluntad de Dios, que padecer haciendo el mal. Porque también Cristo murió, una sola vez y para siempre, por los pecados de los hombres; él, el justo, por nosotros, los injus­tos, para llevarnos a Dios; murió en su cuerpo y resucitó glorificado.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO  

Jn 14, 23

R. Aleluya, aleluya.    
El que me ama, cumplirá mi palabra, dice el Señor; y mi Padre lo amará y vendremos a él. R.

MONICIÓN

En esta ocasión, san Juan nos recuerda que Jesús rogó al Padre para que el Espíritu de la verdad estuviera siempre con quienes lo aman y cumplen sus mandamientos.

EVANGELIO

Yo le rogaré al Padre y él les dará otro Paráclito.

Del santo Evangelio según san Juan: 14, 15-21

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Si me aman, cumplirán mis mandamientos; yo le rogaré al Padre y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede reci­birlo, porque no lo ve ni lo conoce; ustedes, en cambio, sí lo conocen, porque habita entre ustedes y estará en ustedes.

No los dejaré desamparados, sino que volveré a ustedes. Dentro de poco, el mundo no me verá más, pero ustedes sí me verán, porque yo permanezco vivo y ustedes también vivirán. En aquel día entenderán que yo estoy en mi Padre, ustedes en mí y yo en ustedes.

El que acepta mis mandamientos y los cumple, ése me ama. Al que me ama a mí, lo amará mi Padre, yo también lo amaré y me manifestaré a él”.  
Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Se dice Credo.

PLEGARIA UNIVERSAL          

Unidos a Cristo, que intercede siempre por nosotros, elevemos, hermanos, nuestras súplicas al Padre.

Después de cada petición diremos; R.  Jesús resucitado, escúchanos,

Por la Iglesia. Que el que estaba muerto y ahora vive por los siglos de los siglos le conceda ser, con firmeza y valentía, testimonio perseve­ rante de su resurrección. Oremos, R.  Jesús resucitado, escúchanos

Por todas las Iglesias y comunidades cristianas. Que el primogénito de entre los muertos nos conceda alcanzar la unidad y podamos compar­ tir el pan y el cáliz de una misma Eucaristía. Oremos, R. Jesús resucitado, escúchanos

Por todos los pueblos. Que el resucitado, que dio a los apóstoles su paz, se las quiera conceder también a ellos. Oremos. R. Jesús resucitado, escúchanos

Por los enfermos, los moribundos y todos los que sufren. Que el ven­ cedor de la muerte transforme sus sufrimientos en aquella alegría que nunca nadie les podrá quitar. Oremos, R. Jesús resucitado, escúchanos

Por los maestros y todos los trabajadores de la educación. Que el Señor resucitado los ilumine y sean conscientes de la gran responsa­ bilidad que les ha sido confiada y actúen en consecuencia. Oremos, R. Jesús resucitado, escúchanos

Por nosotros aquí reunidos. Que el que tiene las llaves de la muerte y del cielo nos conceda celebrar un día su resurrección con los ángeles y los santos en su reino. Oremos. R. Jesús resucitado, escúchanos

Dios nuestro, que nos has redimido en Cristo, escucha nuestra oración e infúndenos tu Espíritu de la verdad, para que, llenos de su sabiduría, sepamos siempre dar razón de nuestra esperanza. Por Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Suba hasta ti, Señor, nuestra oración, acompañada por estas ofrendas, para que, purificados por tu bondad, nos dispongas para celebrar el sacra­mento de tu inmenso amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 14, 15-16

 Si me aman, cumplirán mis mandamientos, dice el Señor; y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Abogado, que permanecerá con ustedes para siem­pre. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN Dios todopoderoso y eterno, que, por la resurrección de Cristo, nos has hecho renacer a la vida eterna, multiplica en nosotros el efecto de este sacramento pascual, e infunde en nuestros corazones el vigor que comunica este alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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