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31 de mayo de 2026 – La Santísima Trinidad

Los fieles […], participando del sacrificio eucarístico, fuente y cumbre de toda la vida cristiana, ofrecen a Dios la Víctima divina y se ofrecen a sí mismos juntamente con ella. Y así, sea por la oblación o sea por la sagrada comunión, todos tienen en la celebración litúrgica una parte propia, no confusamente, sino cada uno de modo distinto. Más aún, confortados con el cuerpo de Cristo en la sagrada liturgia eucarística, muestran de un modo concreto la unidad del Pueblo de Dios, significada con propiedad y maravillosamente realizada por este augustísimo sacramento.

LG 11

Antífona de Entrada


Bendito sea Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, porque nos ha mostrado un amor inmenso. Se dice Gloria.


Oración Colecta


Oremos:
Dios Padre, que al enviar al mundo al Verbo de verdad y al Espíritu de santidad, revelaste a los hombres tu misterio admirable, concédenos que al profesar la fe verdadera, reconozcamos la gloria de la eterna Trinidad y adoremos la unidad de su majestad omnipotente. Por nuestro Señor Jesucristo… Amén.


Primera Lectura


Lectura del libro del Exodo (34, 4-6. 8-9)

En aquellos días, Moisés subió de madrugada al monte Sinaí, llevando en la mano las dos tablas de piedra, como le había mandado el Señor. El Señor descendió en una nube y se le hizo presente. Moisés pronunció entonces el nombre del Señor, y el Señor, pasando delante de él, proclamó: “Yo soy el Señor, el Señor Dios, compasivo y clemente, paciente, misericordioso y fiel”. Al instante, Moisés se postró en tierra y lo adoró, diciendo: “Si de veras he hallado gracia a tus ojos, dígnate venir ahora con nosotros, aunque este pueblo sea de cabeza dura; perdona nuestras iniquidades y pecados, y tómanos como cosa tuya”.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.


Salmo Responsorial


Daniel 3

Bendito seas, Señor, para siempre.
Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres. Bendito sea tu nombre santo y glorioso.
Bendito seas, Señor, para siempre.
Bendito seas en el templo santo y glorioso. Bendito seas en el trono de tu reino.
Bendito seas, Señor, para siempre.
Bendito eres tú, Señor, que penetras con tu mirada los abismos y te sientas en un trono rodeado de querubines. Bendito seas, Señor, en la bóveda del cielo.
Bendito seas, Señor, para siempre.


Segunda Lectura


Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios (13, 11-13)

Hermanos:
Estén alegres, trabajen por su perfección, anímense mutuamente, vivan en paz y armonía. Y el Dios del amor y de la paz estará con ustedes. Salúdense los unos a los otros con el saludo de paz. Los saludan todos los fieles. La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con ustedes.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.


Aclamación antes del Evangelio


Aleluya, Aleluya.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Al Dios que es, que era y que vendrá. Aleluya.


Evangelio


† Lectura del santo Evangelio según san Juan (3, 16-18)

Gloria a ti, Señor.
“Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga la vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús. Se dice Credo.


Oración de los Fieles


Celebrante: Oremos a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, al Dios cercano y fiel, y pidámosle que escuche nuestras oraciones, nos dé la fuerza de su gracia y nos salve. Digamos juntos: Escúchanos, Señor.
Para que el Pueblo de Dios sepa oír su voz y reconocer su presencia en la historia. Oremos.
Escúchanos, Señor.

Para que la Iglesia, Pueblo elegido de Dios, sea signo de su amor redentor. Oremos.
Escúchanos, Señor.
Para que el Padre haga sentir su amor a los pobres, a los enfermos y a los que están tristes. Oremos.
Escúchanos, Señor.
Para que el Espíritu Santo asista con la sabiduría al Papa Francisco y a los obispos y ponga su morada en todos los cristianos. Oremos.
Escúchanos, Señor.
Para que la Santa Trinidad colme de paz y de gozo a quienes consagran toda su vida a la oración y a la contemplación. Oremos.
Escúchanos, Señor.
Para que la comunión de vida y amor de la Trinidad se prolongue en la vida de los que celebramos en la Eucaristía la Pascua del Señor. Oremos.
Escúchanos, Señor.
Celebrante: Señor Dios Uno y Trino, Tú que eres compasivo y misericordioso, apiádate de tus hijos que te suplican con fe, da a los hombres un corazón nuevo y ayúdanos con tu gracia para ir a Ti. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


Oración sobre las Ofrendas


Por la invocación de tu nombre, santifica, Señor, estos dones que te presentamos y transfórmanos por ellos en una continua oblación a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.


Prefacio propio – El misterio de la Santísima Trinidad.


El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Que con tu único Hijo y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, un solo Señor, no en la singularidad de una sola persona, sino en la trinidad de una sola substancia. Y lo que creemos de tu gloria, porque tú lo revelaste, eso mismo lo afirmamos de tu Hijo y también del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De modo que al proclamar nuestra fe en la verdadera y eterna divinidad, adoramos a tres personas distintas, en la unidad de un solo ser e iguales en su majestad. A quien alaban los ángeles y los arcángeles, y todos los coros celestiales, que no cesan de aclamarte con una sola voz: Santo, Santo, Santo…


Antífona de la Comunión


Porque sois hijos de Dios, Dios infundió en vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: Padre.


Oración después de la Comunión


Oremos:
Que la recepción de este sacramento y nuestra profesión de fe en la Trinidad santa y eterna, y en su unidad indivisible, nos aprovechen, Señor, Dios nuestro, para la salvación del cuerpo y el alma. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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